Food porn es un modo de fotografiar especialmente la comida con alto contenido calórico, el cual es utilizado por un gran número de publicistas. Los pecados capitales de la lujuria y la

gula encuentran su máxima expresión en lo que habitualmente llaman como food porn. El fenómeno consiste en mostrar comida, habitualmente de un alto contenido calórico, de una forma irresistible, tanto que incluso, según dicen, podría servir como sustituto del sexo.

Aunque parezca algo muy reciente, el término fue por primera vez mencionado por la feminista Rosalind Coward durante 1984 en su libro Deseo femenino, donde afirmaba que la comida con una adecuada presentación podía llegar incluso a ser un regalo para los demás, una forma de mostrar afecto a través acto servicial, algo que se reúne en la food porn, donde los alimentos son expresamente preparados para ser irresistibles.

Precisamente, babear con la comida mostrada en una imagen es lo que pretenden muchas multinacionales alimenticias, las cuales aprovecharán las bondades de la fotografía food porn para sacar partido publicitario a sus alimentos.

Pero además, el fenómeno también se encuentra potenciado por redes sociales como Instagram, que precisamente ha fomentado el acto rutinario de hacer fotos a la comida con la que diariamente nos alimentamos.

Capuchinos con crema y canela, deliciosos pancakes de las que se desprende un hilo infinito de caramelo, o hamburguesas de 200 gramos que llaman a ser devoradas, son solo algunos de los productos que podemos encontrar en diferentes lugares de la red, especialmente si nos encontramos cerca de la hora de comer.

A pesar de que el trabajo de los cocineros es admirable, en ocasiones la principal razón de que una comida resulte atractiva recae sobre el fotógrafo. Como afirma The New York Times, utilizando una luz y un encuadre adecuado, es capaz de convertir un plato poco atractivo en una auténtica delicia.

Cada detalle cuenta, y elementos tan simples como el color del recipiente donde se presenta, o la disposición de los alimentos en la mesa, serán claves para crear una imagen tan rica en composición como en contenido.

El fenómeno ha alcanzado tal magnitud que incluso se han llegado a crear exposiciones como “Del bodegón al porn food”, donde diversos fotógrafos españoles, entre ellos Francesc Guillamet, habitual en el restaurante de “El Bulli”, han intentado recopilar más de 50 instantáneas donde se relaciona el sexo con la gastronomía. Se trata de mostrar planos que debido a su encuadre puedan ser similares a los empleados en películas eróticas, un mensaje subliminal que intenta aunar dos placeres en la mente de toda persona que lo visualiza.

foodporn

Muchos de los alimentos que vemos están alterados

Pero también debemos tener en cuenta que muchos de los alimentos que vemos están alterados, tanto en el momento de su foto como en la edición, para hacer que éstos parezcan más irresistibles de lo que realmente son en la realidad. En este punto es donde entra la ética de cada empresa para publicitar un producto que, puede o no, ser similar al que venden en su comercio.

Precisamente, fue McDonald's la encargada de publicar un vídeo en 2012 donde se podía comprobar el proceso que se sigue para realizar una campaña de sus alimentos. Confirmando así cómo el aspecto de la hamburguesa que se compra en cualquier tienda es muy inferior al que vemos en el cartel publicitario y dando una respuesta oficial a los clientes que se preguntaban: Porque mi hamburguesa no se ve igual que en la foto?

La manipulación de un alimento para la publicidad es algo que puede ser aceptable, pero todo depende del nivel con el que se manifieste. Como vemos en el video superior, el proceso para fotografiar una hamburguesa de McDonald's es muy meticuloso.

No solo basta con modificar la hamburguesa con ingredientes que posteriormente no se corresponden con los reales, sino que también existe un arduo trabajo de edición para que no muestre ni un solo desperfecto

Es asi que el foodporn, es comida con una naturaleza obscena, alejada del pudor de los gastronómos más puristas, porque lo que busca el Foodporn es la provocación y el deseo (no sexual) a través de una imagen relacionada con la comida, que tiene que ser explícita y sugerir al espectador una sola idea: cómeme (literalmente hablando). Es precisamente aquí, en este contexto, donde retozan y consuman el arte y la gastronomía en un intento continuo de seducción visual.

Los expertos y apasionados por la fotografía no tan tardado en sumarse a esta nueva tendencia y así sacar a la luz las inmensas posibilidades creativas que existen entre el arte y la gastronomía. Cada pequeño detalle, cada pequeña sutileza dentro de la foto cuenta, por lo que no es extraño ver auténticas maravillas visuales que te abren el estómago en cuestión de segundos.

Esta oda artística a una de las necesidades vitales humanas por excelencia ha encontrado en las nuevas tecnologías y las nuevas vías de comunicación el caldo cultivo perfecto para su propagación. Con el auge creciente de las redes sociales, no es de extrañar que la etiqueta #Foodporn se haya convertido en uno de los hashtags culinarios más recurrentes en sitios como Twitter, Pinterest o Instagram (el sancta sanctorum de las fotos gastronómicas). Móvil en mano, muchos buscan la perspectiva perfecta para sus lascivos propósitos.

Una moda no sólo carnívora

A pesar de que inicialmente el Foodporn se asociaba con comidas con alto contenido calórico, el término se está extendiendo y generalizando a todo tipo de platos y ya son muchos, entre ellos vegetarianos y veganos, los que se suman a esta nueva moda.

Por supuesto, en el mundo Foodporn no podían faltar los dulces, uno de los grandes protagonistas por motivos obvios. Las imágenes hablan por sí solas.

Foodporn, un claro ejemplo de que “la comida entra primero por los ojos”.

 

El término foodporn, además, se ha extendido especialmente en las redes sociales, especialmente en aquellas centradas en la fotografía, siendo la reina Instagram. En ellas, muchos son los perfiles que se han especializado en la publicación de apetitosas instantáneas de comida que provocan el alboroto de la comunidad. Son imágenes con un buen encuadre, con el plato perfectamente dispuesto, donde se aprecia la calidad de la preparación, estando lista para ser degustada. 

La capacidad de captar lo atrayente de un plato se ha convertido prácticamente en un arte. La tendencia de la foodporn, la comida pornográfica, seductora, irresistible y del todo atractiva, ha llegado al mundo gastronómico y de internet para quedarse.

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